diumenge, 20 de maig de 2012

Besos y celos

Vaya nochecita la de ayer, no pude pegar ojo en toda la noche. Quizá deseaba volver a ver a Tyler, quizá deseaba que me volviera a besar. ¿¡Pero qué estoy diciendo!? ¿Besar a un tipo que trastea las cosas ajenas? ¿Que hasta te trastea la ropa interior? ¡Eso es de locos! Aun así una parte de mi está nerviosa y anhela recibir besos de aquel tipo tan raro, sí el que dice ser ángel y demonio, mis mejillas ardían y cada vez estaban más rojizas. En fin Babi ya vale de pensar en chuminadas, es hora de dormir y esperar a que suene el despertador. ¡Un momento! Qué hora e... ¡Pero bueno, si son las 7.30! ¡Y mi despertador tendría que haber sonado hace media hora! Las clases empiezan a las 8... ¡Y aun me tengo que duchar y todo! Definitivamente todo se ha vuelto loco...
Entré a la ducha y me lavé más rápido que nunca. Mis mejillas seguían calientes y rojas como si de dos tomates se trataran. Creo que tendré que cambiar de espejo. ¡Ya sé que no es el espejo que está mal! ¿Me habré enamorado? ¿Será que existe el amor a primera vista? Quién sabe, ya no me sorprendería nada, después de todo. ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh! Eran las 7:45 y aun no estaba ni vestida. Y mi coche no tenía gasolina y el bus no pasaba hasta las 9:15... Es lo que tienen los lunes y más si te levantas con el pié izquierdo.
De repente alguien golpeó dos veces la puerta principal. Ya no saben ni utilizar el timbre...
Tres, cuatro y hasta cinco golpes. "Ya va, ya va"!!!!
Abrí la puerta y mis ojos y mi boca parecían agujeros enormes, ¡menuda sorpresa me había llevado!

¿Tyler? -dije con voz sorprendida.

Vaya veo que te has aprendido mi nombre, mmm interesante-dijo mientras me analizaba de arriba a bajo.

¿Se puede saber qué estás mirando?

Tus braguitas de cerecitas, ñam ñam...

¿Ahora también ves a través de la ropa?

Ojalá, pero cuando alguien no se abrocha el albornoz bien, pues a veces puede enseñar lo que lleva dentro de él ^_^

Me quedé atónita. ¡Tenía razón! Llevaba el albornoz algo desmoronado. ¡Un momento! (Yo y mis momentos) ¿Qué hacía él aquí? ¿Aun me quería entretener más? No si al final no iba a poder llegar ni a tiempo ni tarde a clase.

¿Por qué te quedas parada? ¡Sube y acaba de vestirte o llegarás tarde a clase!

Si tú no hubieras llamado quizá estaría lista!!!

Lo dudo mucho, pero si así vas a ser más feliz...

Argggh, me ponía de los nervios Tyler, vale, también en otro modo, pero es que iba de sabiondo y chulito.

Mi coche no va!!!

¿Quién dijo que íbamos en coche?

Al fin me vestí, me puse unos jeans ajustaditos de Limon&Miel y una blusa blanca que me regaló la tía Júlia para reyes, creo que me he pasado de escote, igualmente no hay tiempo para cambios, ¡uy! los zapatos.
¿Dónde se había metido ese Tyler? Ah, ya me esperaba fuera subido en moto y haciendo ruido a más no poder...

¡Es para hoy! ¡Súbete!-dijo ansioso.

¡Ya voy quitismiquis!

Uy, muy sexy te veo yo, pero si vas a clase.

Voy como quiero, así que arranca de una vez o llegaré tarde por tu cul...

Y antes que pudiera terminar la frase me besó, fue un beso diferente al anterior, quizá porque no duró ni un segundo o quizá porque era algo que anhelaba... ¡No me lo podía creer! ¡Pero si habíamos salido de casa a menos cinco y tendríamos de haber llegado tarde! ¡Eran las 7:56!

Bueno, corre o sí que llegarás tarde ;)

Y así fue, digo y así no fue. Su beso me dejó atontada del todo. No llegué tarde no, pero en toda la hora no pude concentrarme. Las manos me sudaban y las mejillas ardían tanto que la profesora me dijo que mejor me fuera a casa o me iba a enfermar. Tantas prisas para nada. Decidí caminar hasta llegar a casa. Cuando llevaba diez minutos andando lo vi, ahí estaba Tyler y a su lado... ¿Quién era la chica del pelo negro con mechas blancas? De repente mi corazón se puso a mil por hora. Y en tres, dos, uno... paró de latir. ¡Menudo mujeriego que está hecho! Le gusta ir por ahí besándose con todas por lo que se ve. ¡Sí! Estaba celosa y muy cabreada. ¿Amor a primera vista? ¡Y un cuerno! Eso eran, cuernos instantáneos. ¡Pero si no hacía ni dos horas que me había besado a mí!

¿Crees que nos habrá visto?-dijo Tyler.

¿Y qué más da? Tan solo es una aprendiz, no sabe nada del amor.

Tú tampoco.

¿Qué pasa contigo Tyler? ¿La vas a defender? ¡Pero bueno, no me lo puedo creer!

Pues no te lo creas, mejor vete, quiero estar solo.

Dices que quieres verme y ahora quieres que me vaya. ¡Di!

¡Sí! ¡Lárgate! Me apetece estar solo. Piérdete.

(Con lágrimas y hecha furia) ¡Te odio! No soy tu juguete, no, ya no más. Yo no tengo la culpa de que no sepas amar y que ninguna quiera estar contigo. ¿Sabes qué te digo?

¿Qué????

Que ahí te quedas, solito. Vete con esa niñata a hacerle el amor, a besarla, a acariciarla, porque recuerda que sé leer los deseos de la gente y te estás muriendo por dentro por hacer todo eso y más, pero te diré algo ella no te desea, te ve como su protector y nada más, le das asco, solo eso, adiós.

No podía dejar de llorar, quería llegar a casa, tumbarme en mi cama y cerrar los ojos. De repente se oyó a lo lejos un ruido de moto y poco a poco la moto se iba acercando más y más a mí. ¡Era Tyler! Y rápidamente y con mucha suavidad alejó una mano del manillar y me agarró de la cintura y me colocó detrás suyo. Intenté bajar de la moto pero él aceleró a tope para que no me pudiera escapar.
Al fin llegamos a casa. Él parecía enfadado, demasiado diría yo. ¿Pero por qué? Si lo había visto tan feliz besando a aquella flacucha tan fea. ¿Quizá por qué lo había visto besándose con otra? ¡Qué digo yo ya! ¡Si él y yo no éramos nada! Fui la primera en bajar de la moto, luego bajó él. Al abrir la puerta de casa, Tyler me empujó rápidamente y silenciosamente hacia su interior y cerró la puerta de un portazo. Me cogió de la mano y me subió a mi habitación, donde me empujó hacia la cama, me tumbó y se puso encima mío y me agarró las muñecas. Su mirada era furiosa y fija en la mía. No sabía qué le pasaba. Estaba tan diferente. Su mirada dulce y graciosa se habían esfumado.

¿Es verdad que para ti tan solo soy tu protector?

¿A qué viene eso? ¿Qué pasa te has aburrido de besar a aquella fea?

¡Vaya! Así que nos has visto... Espera, ¿estás celosa? ¡Sí, lo estás! Lo puedo sentir.

Y entonces lo tumbé. Sí, sí, lo tumbé y ahora la que estaba encima de él agarrándole las muñecas era yo y no él. Seguidamente lo callé con un beso largo, profundo y apasionante. Wow. Yo misma me había sorprendido. ¿Por qué lo besé? ¿Y por qué me hacía esa pregunta tan obvia?

Miera, esa estúpida de Beth me ha engañado. Me hizo creer que no sentías nada por mi, que no me deseabas...

Estaría celosa.

Ah, ya, como tú antes, ¿no?

¡No!

Hey, hey, para, deja los cojines en la cama que mi cara no es lugar.

Besos y celos. Así era, estaba celosa, muy celosa, pero aquella noche sí pude dormir y no lo hice sola. Tyler se quedó a dormir. Gracias a sus caricias y besos conseguí dormirme más rápido que de costumbre. Algo en mi empezaba a crecer, ¿sería eso llamado amor? Por el momento solo sabía que deseaba a Tyler y que el sentimiento era mútuo.

                                                                                                                             -Fin capítulo 3.


B.